sábado, 20 de junio de 2009

Tesis Doctoral

Es gratificante volver a casa tras una noche inolvidable, pasándolo bien con algunos de tus amigos de la Universidad y con la tripleta de mañas más cañeras y encantadoras de la facultad de Comunicación. Pensando por el camino, me he dado cuenta de todo lo que dejamos en esta etapa. La amistad, la confianza, el cariño por personas que han vivido tantas cosas al mismo tiempo que nosotros durante estos cuatro años. No sé si dentro de 45 primaveras estaremos todos convenientemente jubilados, aunque David tenga esas bellas pretensiones para nuestro futuro.

De momento, me conformo con comprobar que somos capaces de cosas tan increíbles como crear una Tesis Doctoral rigurosa y con mucho sentido acerca de las técnicas utilizadas para ligarse a un varón. Espero que el futuro blog de Valvanera, que ya se está haciendo esperar demasiado entre sus fans, que somos muchos, sea la plataforma ideal para explicar las cuatro fases escalonadas de su exposición.

El principio del fin ha comenzado. Noches como la de hoy hacen que siga resistiéndome a que todo esto se acabe. No hay más remedio, aunque aguantaré hasta el final y procuraré que toda esta historia tenga su desenlace feliz, con perdices y champán, y un profundo hasta luego en lugar del amargo adiós que a nadie le apetece pronunciar en voz alta.

miércoles, 17 de junio de 2009

Tipos de locutores, by Millán&Josema

Cuando llega el locutor atropellado, empiezo a no poder controlar mi risa. ¿Con cuál os quedáis vosotros?

sábado, 13 de junio de 2009

La empresa es la empresa

Nos ha 'tocao' la china, pero por completo. La empresa es la empresa, y ahora que 'nos echan' de la Universidad tenemos que meternos en una... La empresa es lo que es. El capital financiero, el capital humano, la infraestructura, los medios técnicos, la logística. Un montón de cosas que cuestan dinero y, también, curiosamente, un montón de personas que sí, cuestan dinero, pero, paradójicamente, también lo generan.

La empresa es la empresa, me dice mi abuelo. Él, ducho en el esfuerzo por encumbrar el valor personal del empleado en la empresa, como peón durante lustros en la Ebroquímica y la SKF, acabó sucumbiendo a ellos, los que manejan la empresa. Porque no olvidemos que la empresa es la empresa, y que los directivos, ellos, de la empresa son los que la configuran en última instancia.

La empresa es un concepto, una forma de vida, una montaña de dinero a veces, una trituradora de inversiones otras veces; un contenedor de talento, una guarida para algunos, una habitación con sillón reclinable y cenicero para otros. Es como es.

A veces, el esfuerzo en pro de la empresa tiene recompensa. Otras, lamentablemente, no reporta ni la más mínima consideración. En los casos más extremos, parece que al empleado esforzado en su trabajo le hacen un gran favor ofreciéndole quedarse unos meses más en la empresa, cuando un año antes le ofrecieron el cielo. Es cuando uno se irrita y prefiere irse a una mina donde le ofrecen una pequeña pieza de mineral que permanecer en un paraíso donde te dan ese mineral después de prometerte la salvación eterna.

Ah, la empresa...

miércoles, 3 de junio de 2009

El equipo J


Me siento raro. Feliz a la vez que un poco triste. Feliz porque en estos tres meses he disfrutado como un enano montando el fantástico proyecto web que ha sido y es Jacinton Post. Triste porque después de las presentaciones de esta mañana, he sentido extrañas sensaciones.

Luis, que de esto sabe un rato, ya avisó y tenía razón. Al llegar a casa, me ha parecido como si toda la ilusión que he respirado durante este cuatrimestre con el proyecto se hubiese difuminado en el aire. Así, sin más. En una centésima de segundo. El vacío del que hablaba el tío Luisgui existe y me está dejando un poco depre a lo largo del día. Esto se ha acabado demasiado rápido.

Aun así, todavía tengo el 'espíritu Ariglia' del que algunos hablaban tanto en una dosis suficiente como para sacar fuerzas y daros las gracias a los que habéis sido compañeros de trabajo proyectil. Al primero, a Paco, que apostó por nuestra web sabiendo que era un reto complicado y que seguramente haya disfrutado incluso más que nosotros haciéndolo.

Y, por supuesto, gracias al resto del grupo, al equipo J, por sus ganas, su paciencia, por ser como son.

Ha sido un placer trabajar con el jefe Jurdan, cabeza visible del Jacinton, responsable de la promoción de la futura canción del verano y de ponerle cara a la página.

Con el genio de Mikel, que se ha matado a empollar HTML por las noches y a explicarnos los entresijos de Wordpress con paciencia.

Con Miren, la gran diseñadora que se ha dejado los ojos en la pantalla del ordenador insertando fotos en formato PNG.

Con la eficiente Erika, cuyo afán de hacer las cosas bien, aunque sufrido en algunas ocasiones, ha sido impagable siempre.

Con el constante David, el mejor y más trasnochador técnico audiovisual del siglo. Además, de Arguedas. ¿Qué más queréis?.

Con la buena de Isabel, siempre dispuesta a echar un cable en todo lo que se necesitase y a animar en los momentos malos.

Con la encantadora Valvanera, una chica que ya es periodista de las grandes antes de salir de la facultad.

Con la inquieta Cris, excelente presentadora de Altibajos, con mal genio pero con la sonrisa aguardando en cada momento.

Con el guerrero Guillermo, trabajador nato, con un ojo crítico fuera de lo común, con una garra periodística fuera de lo común en un filósofo.

Con la todoterreno Andrea, que se ha atrevido con las fotos, los vídeos, las noticias, las profundidades de campo, los doblajes a mochilas...

Un placer, de verdad. Nunca olvidaré que un día todos nosotros creamos Jacinton Post. Gracias por todo, de corazón.

sábado, 23 de mayo de 2009

Buscarse la vida

Sólo nos queda un mes. Entonces cogeremos el billete de tren, como decía mi amigo estellés Xabi Gómez de Segura. El billete del tren de cercanías que es la vida. Últimamente, cuando me encuentro con algún colega, me preguntan por mi futuro. "¿Y qué? ¿Te veremos en la tele dentro de poco?". Odio la tele. "¿Cuándo nos deleitarás con tus artículos de opinión?". Sinceramente, no lo sé. Ojalá sea dentro de veinte años, cuando tendré la edad ideal para discernir hasta ponerme como un quico.
No sé que va a pasar. No puedo darles respuestas. No me veo fuera de aquí. No me imagino levantarme un día sin ir corriendo a la facultad, al laboratorio, sin echar un pincho a media mañana en la cafetería, sin estar con la gente de proyectos, con la gente de clase. Debería ir haciéndome a la idea de que esto, en un mes, será diferente.
Amigos, no sé qué pasará entonces. Lo único que tengo claro es que ha llegado la hora de apechugar, de tirar para adelante. De buscarse la vida. A por ello, entonces.